Sobre
las instalaciones de una antigua fábrica e ladrillos, inaugurada en 1884
por Domingo F. Sarmiento reciclada para convertirla en cálidas
habitaciones con hogares a leña. A la hora del almuerzo la parrilla se
enciende en el límite de un añejo e imponente bosque de pinos, donde
podrá acampar, emprender caminatas por senderos naturales con su
vegetación típica o si lo prefiere recorrerlo en kayak o
canoas por sus agrestes canales.
Dos cómodos muelles guardan en nuestra
extensa costa a los pescadores y amantes de los deportes náuticos.
Durante
la tarde, en nuestro Salón de Té Ud. podrá saborear riquísimas pizzas
mientras descansa su vista sobre el Río Paraná. Por las noches podrá
tener la insólita experiencia de oír aullar lobos o rugir leones
transportándolo así a un lugar misterioso y salvaje.